Me llamo Elisa Reviriego y mi camino formativo y profesional siempre ha estado centrado en la ayuda a los demás. Compatibilicé el estudio en la universidad con diferentes actividades de voluntariado con colectivos en riesgo de exclusión social y a partir de esa experiencia tuve claro hacia donde quería dirigirme.
He desarrollado gran parte de mi trabajo con adolescentes sujetos a medidas judiciales y sus familias, teniendo la posibilidad de aprender de todas y cada una de las personas a las que he atendido. También pude realizar proyectos de sensibilización, prevención e intervención en violencia de género, tanto con víctimas como con agresores. Proyectos con los que pude crecer como profesional y que me enriquecieron como persona.
Fue en la pandemia donde decidí parar y cambiar el rumbo, necesitaba hacerlo. En ese momento dejé el trabajo al que había dedicado casi quince años y me dediqué a formarme en terapias de tercera generación, duelo y trauma con el fin de comenzar una nuevo camino, que es en el que me encuentro inmersa actualmente.
He tenido la oportunidad de trabajar con muchas personas con muchos tipos de dificultades, y estoy convencida de que los síntomas que presentamos tienen un porqué, un origen y una razón de ser. Hay veces en las que necesitamos parar e identificar qué es lo que nos está sucediendo y de qué manera podemos afrontarlo para poder tener esa vida que merezca la pena ser vivida.